Meditaba un día muy lejano en las frías tardes capitalinas de largo y duro invierno
lo que allí era mi vida.
Mis amores, mis alegrías,
mis 18 años que tenía,
mis penas y mis desdichas. Ignoraba si a quien amaba mi amor correspondería,
¡Qué ingrato y cruel sentimiento! Solo el recuerdo de su risa
me atormentaba todos los días.
Así entre tanto cavilando
a cama fui algún día soñando.
soñé como cualquier noche dando vueltas y tumbos.
Vivía allí en mi inconsciente
que en un casino elegante
estaba entre mucha gente
donde dichosos todos se divertían.
¿Jugando qué? Fueron muy vanas las escenas de aquel sueño
que en el umbral de recuerdo
en mi mente se esfumaron.
Ya con el tiempo pasando
olvidé cómo se esfuman
las cosas de aquellas noches
de ilusiones vanas y hermosas. Pasaron horas, días o semanas
no podría precisar cuántas. Embelesado por aquella linda
joven hermosa estudiante
mis días y noches perturbaba
siendo su novio y amante.
Así viendo correr una tarde
vino a mi mente en un instante la idea de inventarme
un juego muy emocionante.
Su desenlace fue inquietante
y todos los días el entusiasmo despertaba en mí un ánimo
de alegría desbordante.
Todo en mi mente galopaba,
corría mi ávida mano de nuevo cuando alguna idea me asaltaba
y servía al plan que jugaba. Aconteció mientras escribía:
"Las piezas están relacionadas
con un elemento que les da vida."
¿Qué dar al general a su movida?
Allí sucedió lo que nunca esperé ni jamás hube imaginado.
Entre tantos tropeles de palabras llegó "vino" y estremeció mi alma.
¡No podía ser lo que acontecía!
el juego que aún enredado tenía
y frente a mí ideaba
era aquel que había soñado
aquella noche del tiempo olvidada.
De lo oculto, consciente mi pensamiento, me mostró el bendito recuerdo,
aquello que iba a poco descubriendo estaba en mí en todo momento.
El juego de aquel sueño
ahora claro frente a mí le tenía.
Esta misma pieza que igual corría tomando vino, así les divertía.
Desde entonces arreció la idea
pero en vano era hacerla funcionar unas veces le abandonaba
y otros años le volvía a retomar.
Con el venir de los años
poco a poco anduvo así,
mas nunca dejándole morir resguardado latía en mí.
Más de 3 lustros habrían pasado ya
y de qué manera tan insospechada
un día cualquiera mi juego
Volvía en mí a retumbar.
Un niño de 5 años ese día
con su abuelo al despertar
pidió a él con gran deseo
un regalito poderme enviar.
¡Qué gran sorpresa por él en mi vida!
al ver en mis manos con dicha
un tanquecito pequeño de guerra, pieza de mi juego ideal.
Obligado por ello de nuevo
retomé la idea principal
y fue la llave del deseo
que al fin se mostró original. Hoy que listo se encuentra ya
con una treintena de años más
le doy a mis hermosos hijos,
que jugando podrán pensar,
si valió la pena tamaña empresa que un día de tanta pereza
un juego del inconsciente
quiso venir de nuevo a la vida
usándome para hacerse realidad.
Pasaron muchos años
y poco a poco mis ansias le vieron de verdad
ya le tenía con sus variados componentes
llegar a un estuche empacado con calidad.
Sin embargo por avatares del destino
otra vez volvió a dormitar
un letargo de varios años más.
Con el venir del tiempo la madurez llegó
y nuevas tecnologías retumbaron
haciendo que la idea de mi juego trascendiera
queriendo de alguna manera evolucionar.
me imaginaba mi juego de manera virtual
pero no contaba con los recursos
para poderlo transformar.
los deseos siempre pueden más que el miedo
y sin él a mi lado me lancé
de nuevo a la aventura de hacerlo cambiar.
Armado de valentía me alié con la IA
y esperanzado en ella
con muchas ilusiones empecé a trabajar.
Avancé lento pero seguro sobre plano 2d
pensando siempre que lo ideal estaba
en un escenario más enriquecido
pero totalmente desconocido para mí.
Nunca imaginé que mis primeros tropiezos
me los diera quien en más confié,
su inteligencia poco a poco me engañaba
y me lo dijo de frente sin reparos, te engañé.
allí viéndome a la deriva volvió a suceder...
alguien desconocido entró a mi hogar
por motivos ajenos a mí y fue él quien me dio la clave,
ese impulso desesperado que requería mi alma
falta de conocimiento para poder avanzar.
me lancé a crear mi propio código ávido de ideas
y día tras día le vi llegar a otra fantasía.
ahora satisfecho mi corazón late de felicidad
al ver mi proyecto en 3d hermoso funcionar.
Si la pasión por una idea pudo prevalecer
48 años acompañándome por toda la vida
nunca fui más feliz al entretenerme con ella
sin importarme el transcurrir del tiempo ningún día.